La Asamblea General de las Naciones Unidas decidió declarar el 11 de diciembre como el Día Internacional de las Montañas, con el fin de destacar cómo el clima, el hambre y la migración afectan a las tierras altas.
Las montañas son una fuente de vida, ofrecen agua dulce, energía y alimentos por lo que se les debe cuidar. Sin embargo, sus hábitats muy vulnerables frente al cambio climático, la deforestación, la degradación de la tierra y los desastres naturales. Un tercio de la población de los países en desarrollo que reside en las montañas sufre inseguridad alimentaria y se enfrenta a la pobreza y el aislamiento.
El cambio climático está generando graves desastres, el aumento significativo de las temperaturas ha provocado que los glaciares de montaña se derritan y poco a poco estas vayan desapareciendo.
Es necesario que el ser humano emprenda acciones que puedan mitigar los desastres naturales, redoblar toda acción a favor de la naturaleza y no permitir que el pulmón que da vida se deteriore.
Casi mil millones de personas viven en zonas montañosas, y más de la mitad de la población del planeta depende de las montañas para abastecerse de agua, alimentos y energía renovable.
Las montañas están amenazadas por la degradación de los suelos, la sobreexplotación y los desastres naturales, con consecuencias potencialmente devastadoras y de largo alcance, tanto para las comunidades de montaña como para el resto del mundo.
Andrés Nievas
Técnico en manejo ambiental, consultor Ambiental y escritor para medios locales e internacionales sobre temas de geopolitica y medio ambiente.