¿Puede una decisión cotidiana cambiar el futuro del planeta?
Cada vez que una persona se detiene frente a una góndola de supermercado, toma una decisión que va mucho más allá del precio o la marca. Sin saberlo, ese pequeño gesto puede reforzar modelos económicos que degradan el ambiente o, por el contrario, impulsar empresas que miden su impacto social y ambiental con estándares internacionales. En ese cruce entre consumo, conciencia y futuro surge la Góndola B, una iniciativa que no solo visibiliza productos sustentables, sino que redefine la forma en que los consumidores argentinos se vinculan con las Empresas B y el concepto de impacto positivo.
En un contexto de crisis climática, desigualdad social y desconfianza creciente hacia las grandes corporaciones, la Góndola B aparece como una respuesta concreta y accesible. No se trata de una campaña publicitaria más, sino de una invitación directa a repensar el rol del consumidor dentro del sistema económico. Y lo hace desde un lugar estratégico: el supermercado, el espacio donde se toman decisiones diarias que, sumadas, tienen un enorme peso colectivo.

Qué es la Góndola B y por qué se volvió clave en el Mes de las Empresas B
La Góndola B es una acción impulsada por Sistema B Argentina junto a empresas certificadas como Empresas B, que reúne en un espacio destacado productos que cumplen con altos estándares de desempeño social, ambiental y de transparencia. Esta iniciativa se desarrolla en el marco del Mes de las Empresas B, una campaña global que cada marzo convoca a organizaciones y personas a “caminar hacia el futuro” a través de decisiones más conscientes.
En Argentina, la Góndola B se instaló en sucursales de La Anónima, una de las cadenas de supermercados más importantes del país, con fuerte presencia en la Patagonia y el centro argentino. El objetivo es claro: facilitar el acceso a productos de impacto positivo y ofrecer información concreta para que el consumidor pueda elegir con mayor conciencia.
Lo novedoso de esta propuesta es que no se limita a una acción simbólica. La Góndola B integra empresas que han pasado por un riguroso proceso de certificación, donde se evalúa su impacto económico, social y ambiental, y que además se comprometen legalmente a sostener ese propósito en el tiempo.
Empresas B: qué son y por qué representan una nueva forma de hacer negocios
Las Empresas B son organizaciones que redefinen el éxito empresarial. A diferencia de los modelos tradicionales, no miden su desempeño únicamente en términos económicos, sino que integran de manera explícita el impacto que generan en las personas, las comunidades y el medio ambiente. Este enfoque se conoce como Triple Impacto: económico, social y ambiental.
Para obtener la certificación B, las empresas deben atravesar una evaluación exhaustiva desarrollada por B Lab, una organización internacional que analiza prácticas laborales, gobernanza, impacto ambiental, relación con la comunidad y modelo de negocio. Además, deben modificar sus estatutos para comprometerse legalmente a considerar el impacto de sus decisiones más allá de los accionistas.
En Argentina existen actualmente 219 Empresas B, distribuidas en 29 industrias y sectores diferentes, lo que demuestra que este modelo no es una tendencia aislada, sino un movimiento en crecimiento que atraviesa alimentos, bebidas, tecnología, finanzas, logística, industria y servicios.
Consumo responsable en Argentina: qué dicen los datos y por qué importan
La Góndola B no surge en el vacío. Responde a un cambio profundo en el comportamiento del consumidor argentino. Según un estudio conjunto de Sistema B y Trendsity, el 53% de los consumidores en el país manifiesta un alto compromiso con la sostenibilidad, mientras que el 35% afirma leer etiquetas y sellos para evaluar el impacto ambiental y social de los productos que compra.
Estos datos revelan una transformación silenciosa pero contundente: cada vez más personas buscan coherencia entre sus valores y sus decisiones de consumo. Ya no alcanza con que un producto sea accesible o conocido; se exige información, transparencia y responsabilidad.
En este escenario, las Empresas B se posicionan como una alternativa concreta para quienes quieren consumir de manera más ética sin resignar calidad, disponibilidad ni confianza.
La Anónima y su rol estratégico en la expansión de la Góndola B
La participación de La Anónima resulta clave para el alcance territorial de la iniciativa. Con 165 sucursales, más de 12.000 colaboradores y una red logística que abarca gran parte del país, la empresa se convierte en un actor fundamental para acercar el consumo responsable a miles de hogares.
Por tercer año consecutivo, La Anónima acompaña a Sistema B en el Mes de las Empresas B, consolidando una alianza que busca integrar la sostenibilidad al corazón del negocio minorista. Según expresó Nicolás Braun, CEO de la compañía, las empresas deben ser parte activa de la solución frente a los desafíos ambientales y sociales actuales, y no simples observadoras.
Desde esta perspectiva, la Góndola B no es solo una acción de marketing, sino una herramienta concreta para involucrar a los clientes y demostrar que es posible ser rentables de forma transparente, cuidando a las personas y al planeta.
Qué productos se pueden encontrar en la Góndola B
La Góndola B reúne productos de 16 Empresas B que operan en distintos rubros, lo que permite una oferta variada y accesible para el consumidor. Entre las marcas participantes se encuentran:
Aguas de Origen, Arytza, Babasal, Bosque Gin, Buply, Danone, Ecofactory, Ilko, La Anónima Fintech, Bodega Lagarde, NotCo, Nutricia Bagó, Porta, Trivento, Wally’s Patagonia y Zafrán.
Estos productos no solo están disponibles en las góndolas destacadas durante la campaña, sino que forman parte de la oferta habitual de todas las sucursales durante el año, reforzando la idea de que el consumo responsable debe ser una práctica cotidiana y no una excepción.
Dónde encontrar la Góndola B en Argentina
La iniciativa está presente en sucursales estratégicas de La Anónima ubicadas en distintas provincias, facilitando el acceso a consumidores de diversas regiones del país. Las ciudades donde se puede encontrar la Góndola B incluyen:
Junín (Buenos Aires), Santa Rosa (La Pampa), Rafaela (Santa Fe), Neuquén capital, Bariloche (Río Negro), Trelew (Chubut), Río Gallegos (Santa Cruz) y Ushuaia (Tierra del Fuego).
Esta distribución geográfica refuerza el carácter federal de la propuesta y demuestra que el consumo responsable no es una tendencia exclusiva de grandes centros urbanos, sino una demanda creciente en todo el territorio nacional.
Comunicación responsable y economía circular: el aporte de Visual Ilusión
Un aspecto poco visible pero fundamental de la Góndola B es la forma en que se producen sus materiales de comunicación. Todos los elementos gráficos y promocionales fueron desarrollados por Visual Ilusión, una Empresa B especializada en retail marketing con foco en impacto ambiental.
Con el objetivo de reducir residuos y extender la vida útil de los materiales, la empresa implementó un programa de logística inversa, mediante el cual recupera los elementos utilizados en la campaña para reciclarlos y transformarlos en nuevos productos. Este enfoque refuerza la coherencia del mensaje y demuestra que la sostenibilidad debe atravesar toda la cadena de valor.
Sistema B Argentina: el motor detrás del cambio sistémico
Desde 2012, Sistema B Argentina trabaja para impulsar un modelo económico inclusivo, equitativo y regenerativo. Su labor no se limita a la certificación de Empresas B, sino que incluye el acompañamiento en procesos de transformación empresarial, la articulación con el Estado, la academia, inversores y líderes de opinión, y la promoción de cambios estructurales en la economía.
A nivel global, existen más de 8.300 Empresas B, de las cuales 1.174 se encuentran en Latinoamérica, consolidando a la región como un actor relevante dentro del movimiento. En este contexto, Argentina se posiciona como uno de los países con mayor desarrollo del ecosistema B.
Por qué la Góndola B redefine el rol del consumidor
Uno de los mayores aportes de esta iniciativa es el cambio de narrativa. El consumidor deja de ser un actor pasivo y se convierte en protagonista. Cada compra se transforma en un voto a favor del tipo de economía que se desea construir.
La Góndola B no exige sacrificios extremos ni cambios radicales, sino decisiones informadas y conscientes. En un escenario donde muchas personas sienten que no pueden influir en los grandes problemas globales, esta propuesta devuelve una sensación de agencia y coherencia.
Implicancias a largo plazo para el mercado argentino
Si este tipo de iniciativas logra consolidarse y escalar, el impacto puede ser profundo. La visibilización de productos sustentables incentiva a más empresas a revisar sus prácticas, eleva los estándares del mercado y genera una competencia basada no solo en precio, sino también en impacto.
Además, contribuye a educar al consumidor, generando un círculo virtuoso donde la demanda impulsa la oferta y la oferta eleva la calidad de la demanda.
Un paso concreto hacia una economía con propósito
La Góndola B demuestra que la sostenibilidad no es una utopía ni un concepto abstracto. Es una práctica concreta que puede integrarse al día a día, incluso en un contexto económico complejo. A través de alianzas estratégicas, transparencia y compromiso real, las Empresas B y La Anónima ofrecen una hoja de ruta posible para transformar el consumo en una herramienta de cambio.
El desafío ahora es sostener estas iniciativas en el tiempo, profundizar la información disponible para los consumidores y seguir ampliando el alcance territorial y sectorial de
Andrés Nievas
Técnico en manejo ambiental, consultor Ambiental y escritor para medios locales e internacionales sobre temas de geopolitica y medio ambiente.





