Estados Unidos lidera la protección de biodiversidad mientras México y varios países latinoamericanos quedan rezagados

Estados Unidos lidera la protección de biodiversidad mientras México y varios países latinoamericanos quedan rezagados

Estados Unidos, 16 de diciembre de 2025. La paradoja es tan sorprendente como preocupante: los países con mayor biodiversidad del planeta no siempre son quienes mejor protegen su fauna silvestre. Un reciente estudio internacional de World Animal Protection revela un mapa global de regulación ambiental que deja al descubierto contrastes profundos, especialmente en América Latina, una región megadiversa pero con marcos legales insuficientes para resguardar sus especies ante la presión del tráfico, la explotación comercial y la degradación de ecosistemas.

🔍 ¿Por qué los países más biodiversos no necesariamente tienen las mejores leyes?

Un análisis comparativo realizado en once países megadiversos concluyó que existe poca correlación entre la riqueza biológica de un país y la robustez de sus leyes para proteger la fauna silvestre. Esto significa que, aunque naciones como Brasil o México albergan ecosistemas únicos y miles de especies, sus marcos regulatorios no alcanzan para salvaguardar esta riqueza frente a actividades como el comercio ilegal, la cría en cautiverio no regulada o la extracción de animales terrestres.

Mientras tanto, otros países con menor diversidad —como Estados Unidos— cuentan con estructuras jurídicas más sólidas, detalladas y con mayor capacidad de fiscalización.

🌐 América Latina: megadiversidad sin suficiente respaldo legal

América Latina concentra ocho de los países más biodiversos del mundo. Sin embargo, la región enfrenta deficiencias normativas que ponen en riesgo su patrimonio natural. La situación incluye marcos legales fragmentados, leyes incompletas y escasa capacidad de aplicación en terreno.

Brasil, aunque es el país más biodiverso del planeta, solo posee seis leyes nacionales relacionadas con extracción, comercio y manejo de fauna terrestre.

Colombia, tercero en biodiversidad, tiene once leyes y más de sesenta disposiciones normativas, pero enfrenta enormes desafíos por deforestación y tráfico ilegal.

Perú, quinto en el ranking global, cuenta con ocho leyes y poco más de treinta disposiciones que regulan la fauna silvestre.

Ecuador destaca por tener siete leyes relacionadas, pero carece de normativas específicas sobre crueldad animal, bienestar o salud de fauna silvestre, representando una seria laguna legal.

México, pese a ser el sexto país más biodiverso del mundo, ocupa el último lugar en regulación, con apenas tres leyes nacionales y veintitrés disposiciones vinculadas a fauna.


Este contraste demuestra que la región continúa rezagada en materia de protección legal, incluso frente a países con menor riqueza ecológica.

🇺🇸 Estados Unidos: ¿por qué lidera la regulación de biodiversidad?

El estudio situó a Estados Unidos como el país con mayor regulación y disposiciones legales vigentes para proteger animales silvestres. Cuenta con:

24 leyes federales específicas,

116 disposiciones asociadas,

y mecanismos claros de fiscalización, sanción y cooperación interestatal.


Entre sus leyes más emblemáticas destacan:

Endangered Species Act (ESA)

Lacey Act

Migratory Bird Treaty Act

Marine Mammal Protection Act


Estas normas establecen regulaciones estrictas para el comercio, transporte y extracción de especies, además de contemplar sanciones severas y planes de recuperación. Aunque la pérdida de biodiversidad sigue siendo un desafío global, Estados Unidos posee una estructura legal que, al menos en papel, supera ampliamente a muchos países megadiversos.

📉 ¿Qué implica tener pocas leyes para proteger la biodiversidad?

Los países con marcos regulatorios limitados enfrentan mayores riesgos de pérdida de especies, debilitamiento de ecosistemas y avance del tráfico ilegal de fauna. La falta de leyes sólidas abre la puerta a:

explotación comercial sin supervisión,

captura y exportación de animales silvestres,

cría en cautiverio sin regulaciones de bienestar,

y fragmentación de hábitats sin sanciones adecuadas.


Esto afecta directamente a la estabilidad ecológica, a las economías locales y a la salud pública, ya que aumenta la exposición humana a enfermedades zoonóticas.

🐾 Brasil y Colombia: grandes recursos naturales, desafíos aún mayores

Brasil y Colombia comparten una particularidad: una biodiversidad excepcional acompañada de amenazas crecientes como la deforestación, el tráfico de fauna y el avance de actividades extractivas.

Aunque Colombia posee más leyes que Brasil, ambos países experimentan dificultades para aplicar normativa en zonas rurales, selvas y territorios indígenas donde los recursos del Estado son limitados y la presión económica sobre la fauna es intensa.

🦜 Ecuador, Perú y la ausencia de leyes sobre bienestar animal

Ecuador es el caso más llamativo: tiene múltiples disposiciones sobre comercio o extracción de fauna, pero ninguna ley específica sobre bienestar o crueldad animal en fauna silvestre. Perú avanza con marcos normativos más amplios, aunque aún insuficientes para enfrentar actividades como tráfico, caza ilegal o exportación no regulada.

🌍 Más leyes no significa más acción (y los tratados internacionales tampoco)

El estudio destaca un hallazgo clave: el incremento de leyes nacionales no está directamente relacionado con la firma de tratados internacionales. Incluso países que adopten compromisos globales —como los Objetivos de Desarrollo Sostenible o el Convenio de Diversidad Biológica— pueden tardar años en convertir esas obligaciones en políticas locales efectivas.

Esta brecha entre compromiso y acción es uno de los puntos críticos que deben abordarse para fortalecer la conservación global.

📈 Metas globales: el desafío de cumplir el 30×30

El Marco Global de Biodiversidad, aprobado por casi 200 países, propone proteger el 30% del planeta para 2030. Sin embargo, más de la mitad de los países aún no presentan planes de implementación concretos. Esto evidencia que sin medidas nacionales sólidas, fiscalización y leyes efectivas, la meta 30×30 podría quedar lejos de cumplirse.

🧠 Educación ambiental y cultura legal: factores decisivos

Las leyes por sí solas no garantizan protección. Se requiere también:

Educación ambiental amplia y continua,

participación comunitaria activa,

fortalecimiento institucional,

financiamiento para fiscalización,

y políticas públicas que integren conservación con desarrollo sostenible.


Sin estos elementos, incluso el mejor marco legal puede quedar en letra muerta.

🌱 Lecciones clave para el futuro

La biodiversidad no es garantía de protección: se necesitan leyes fuertes y aplicables.

América Latina debe reforzar sus marcos regulatorios si quiere conservar su riqueza natural.

Los compromisos internacionales deben traducirse en políticas reales y fiscalizables.

La educación, la transparencia y la cooperación internacional son decisivas.

Los países megadiversos deben priorizar la conservación como un asunto estratégico, no secundario.

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https://youtube.com/watch?v=KBoZw4Kf1FM%3F
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