Este proyecto, que se realizó en la bahía Sur, en la isla Doumer de la península antártica, consistió en tirar desde un barco una cápsula que permanecerá bajo el agua durante un año y entregará datos cada tres horas para conseguir una recopilación completa de las variaciones de la acidificación. Si bien ya se encontraban midiendo este fenómeno, ahora podrán hacerlo también en invierno, cuando los mares se congelan y las condiciones climáticas no permiten expediciones.
Fuente: EFE
Andrés Nievas
Técnico en manejo ambiental, consultor Ambiental y escritor para medios locales e internacionales sobre temas de geopolitica y medio ambiente.






