Así funciona la planta de reciclado de Roca

GENERAL ROCA.- Grandes bolsones se multiplican en ese salón, hay acopiadas 180 toneladas de material y al final del día sumarán 4,5 toneladas más. Adentro de cada uno, pequeñas partículas se multiplican de a miles. Tienen el tamaño y la forma de lentejas pero se llaman pellets y son de polietileno, un tipo de plástico derivado del gas etileno.

Los pellets antes fueron cientos de bolsas de residuos, pilas de bidones o la abundante carga de las tapitas de gaseosas que se recolectaron en varias campañas. Ese material de desecho, previa clasificación y valorización, es el que pasa por un circuito de 150 metros compuesto por máquinas centrífugas, hornos y hasta piletas.

El proceso se hace en Roca, transcurre en un predio de J.J. Gómez y lo desarrolla hace 40 años la empresa LP. Allí se da tratamiento las 24 horas del día de lunes a sábado a los rezagos que genera la misma firma, los desechos que absorben de otras empresas y también los envases de agroquímicos que reciben en campañas. Lo resultante es parte del material que utilizan más adelante, para la fabricación de los productos que ofrecen al público: bobinas de bolsas, aislantes o envases flexibles.

“Reciclar no es un buen negocio. Tiene que estar complementado con la fabricación de productos”, señaló Oscar Artero, gerente comercial de la empresa.

“Los costos de producción son similares entre el material virgen y el reciclado, las máquinas que se utilizan son las mismas. Lo que ocurre es que el producto hecho con recuperado se paga menos que el virgen”, agregó.

En el camino, aseguran que “desde el punto de vista del estado hay poco incentivo” y que éste suele limitarse a una bonificación en tasas o un certificado para negociar tarifa diferencial de energía. “Hay interés, pero no está del todo desarrollado”, opinó Artero.

Otro punto determinante para la reutilización de los materiales para su reciclado es el estado en que se encuentran, si están limpios o mezclados entre los residuos orgánicos. “Es clave el tema de la disposición de basura. No estamos acostumbrados a separar y eso ayudaría a que se pueda reciclar más. Acá no hay cultura de separación, por lo tanto tampoco volumen”, explicó.

En ese sentido, se recalcó que para evitar riesgos de contaminación, los envases destinados a los alimentos se fabrican con material virgen. El mismo se compra a Buenos Aires y es transparente, no negro como resulta del polietileno reciclado. Un dato que se reveló es que la venta de bolsas se disparó desde que se prohibió por ordenanza el expendio de bolsas del tipo camiseta en comercios.

Fuente: Diario Río Negro