Desarrollo Minero Ambientalmente Sustentable

*Por Roberto Tronelli.-Que la minería produce impacto, es un hecho innegable como la vida misma, pues como toda actividad humana cae dentro del concepto que dice: “…se debe reconocer que el hombre como parte integrante de la tierra, no ha sido ni será ajeno a su evolución y que su interferencia forma también parte del orden natural.”

Pregonar que el cianuro es una sustancia peligrosa, es una perogrullada y pensar que bajo ese solo y limitante concepto, separado de la realidad del accionar de la tecnología, se dictaminó la ley rionegrina de prohibición del cianuro en la minería, es ofensivo para la comunidad.

¿!Sustancia peligrosa!? ¡Convivimos con miles de sustancias peligrosas! Nuestros paisanos de la línea sur, en los baños de sus las ovejas utilizan químicos. Dado que los animales nadan y pueden beber el líquido del baño, si la cantidad de químico supera las indicadas, las ovejas se intoxicarían y morirían. ¿Por qué no pasa? Porque los paisanos saben el como debe hacerse; tienen una cultura para relacionarse con esa sustancia peligrosa. Obviamente que con el cianuro se puede contaminar. Es posible, pero con un manejo tecnológico adecuado es poco probable. Los que estamos preparamos para desarrollar y utilizar tecnología fuimos formados para distinguir y aplicar los conceptos de posible y de probable, ese conocimiento lo debemos poner al servicio de la comunidad.

¿Riesgos? Convivimos con los riesgos y no por eso dejamos de actuar. Si viviéramos bajo un estado permanente de terror, la humanidad se paralizaría. La sociedad asume riegos para vivir.

Verdaderamente la historia de la minería muestra que en su desarrollo se han producido graves contaminaciones de distintos tipos, por desconocimiento, improvisación o en muchas ocasiones por no respetar el ambiente en la búsqueda, a toda costa de mayores ganancia. Negarlo es una necedad. Pero eso es de otra época. Por ello para mi, como siempre repito,  fue muy importante que el desarrollo de las actividades mineras  en nuestro país haya llegado después de que se ha afincado en la sociedad  y en la institucionalidad el concepto de protección ambiental. La minería como todas las demás actividades del hombre han causado daños de envergadura al medioambiente, antes de de que se afincara dicho concepto.
La información sobre el devenir de la historia es imprescindible para que aprendamos de los errores institucionales, técnicos y sociales, voluntarios o involuntarios, que se cometieron y tratar de no repetirlos. No podemos quedarnos en la historia pues sería negar la propia experiencia. Tener memoria es la posibilidad de mejorar nuestras relaciones sociales y en la ciencia sirve para avanzar en el conocimiento y optimizar los procesos tecnológicos para hacerlos más seguros y más eficientes.
Sobre la mala conciencia creada sobre la minería, las empresas mineras poseen una carga de responsabilidad importante, por la incomunicación o comunicación no adecuada con la comunidad y también un Estado ineficiente e ineficaz.

Una empresa minera en los actuales tiempos, debe ser transparente en sus acciones a la comunidad donde desarrolla sus tareas y al Estado, en todos los aspectos, desde el mismo momento que instala sus actividades. Además de demostrar que sus planes y acciones contemplan responsablemente el antes, el durante la explotación y el después del cierre de la mina.

Con respeto a las autoridades y organismos del Estado, caemos en un hecho común, de que no cumplen acabadamente con sus obligaciones y en especial con transmitir a la comunidad señales claras de ser confiables.

Se hace necesario e impostergable tomar como una Política de Estado el hecho de formar dentro de las estructuras gubernamentales, cuadros profesionales aptos, bien remunerados, financiados con fondos provenientes de las mismas empresas a las que se auditen, capaces de ejercer real control ambiental de los procesos mineros,

Debe conformarse un Estado en el que los funcionarios y técnicos de un área de gobierno se encuentren a la altura de discutir en paridad de condiciones con los técnicos y empresarios de la actividad privada.

Todas las actitudes vistas de las empresas privadas y del Estado, proveen de un valioso material a los que se muestran “extremistas” contrarios a la actividad minera, que irresponsablemente, pues no se hacen cargo, en absoluto, de asumir las consecuencias de sus acciones, que es la de frenar la posibilidad de sacar de la miseria a los que hoy la padecen, conduce a personas, mal informadas pero bien intencionadas, a reaccionar con terror y a peticionar ante las autoridades para que prohíban la actividad.

Sobre los dichos de algunos sobre que la actividad minera no produce puestos de trabajo, les quiero dar la siguiente información. En el año 2002 los puestos de trabajo vinculados con la actividad minera alcanzaban a los 75.000, en esta década subieron a 400.000. Creo que son datos demostrativos.

Otro hecho que no quiero dejar de mencionar es la mezcla conceptual que se hace entre factibilidad técnica ambiental de realizar las actividades mineras y la distribución de la riqueza que genera la actividad.

Que quede en claro que, la factibilidad técnica existe y que la distribución de las riquezas depende de las leyes. La realidad actual de los precios internacionales de los metales hace que necesariamente deban reverse las leyes promociónales, para que las empresas tributen mayores regalías a la comunidad, asociando las mismas a una ecuación precio-costo.

Los que pensamos que puede hacerse minería compatibilizando su accionar con la sustentabilidad de las demás actividades y la vida, tenemos la obligación social de comunicarlo, señalando que:

• Existen la factibilidad técnica de realizarlo,
• Los planes ambientales para conducirlo,
• La posibilidad de control y participación,
• La existencia de planes de contingencia de riesgos con alertas tempranas,
• Los planes de remediación y de atención al cierre de los emprendimientos mineros.

Creo que el desarrollo de la minería en nuestra provincia y el país, aparece como un factor de desarrollo que potenciará las actividades tradicionales, logrando aumentar la diversificación de los recursos, aumentando con ello la estabilidad del sistema económico en los tiempos de baja de algún sector de la producción, y como creadora de riqueza. Esto pondrá en manos de los organismos de nuestra sociedad organizada, la responsabilidad de elaborar las regulaciones adecuadas para que la distribución de ese aumento de la riqueza alcance a todos los habitantes de nuestro país y en especial a los de las zonas donde se instalen las operaciones mineras.

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El Ing. Roberto Tronelli es miembro de la Comisión Nacional de Medio Ambiente del Colegio Argentino de Ingenieros de Minas (CADIM) y delegado de CADIM en la Provincia de Río Negro. Fue director General de Minería e Hidrogeología de Río Negro  y Director de Promoción Minera de la Nación, Se desempeña como consultor independiente desde 1990.