Neuquén (Diario Río Negro). ABO-WIND REGRESÓ A LA PROVINCIA CON INVERSORES PARA PONER EN MARCHA EL PRIMER PARQUE.

 

Wind turbine farm
Vanesa Revelli, CEO para Latinoamérica de Abo-Wind, encabezó la misión con inversionistas que recibió el ministro Coco.

federico aringoli federico@rionegro.com.ar
El potencial eólico del país está intacto. En todo sentido lo está, porque pese a ser reconocido por empresas internacionales y contar con planes de promoción contenidos, en parte, en la ley 26.190/06 de Energías Renovables, aún no hay importantes desarrollos al respecto.

La Argentina tiene una potencia instalada de 28 gigavatios (GW), consume 20 GW y sólo el 1,8% proviene de fuentes alternativas. Y peor aún, apenas el 0,3% se genera directamente por acción de los vientos (eólica).

En nuestra región hay varios proyectos que cuentan con los estudios de impacto ambiental aprobados y las mediciones de viento logradas. Sin embargo, las condiciones de inversión del país y la falta de tecnología en territorio son dos de los principales escollos para que la energía eólica se desarrolle en la Argentina.

Una de las empresas que tiene áreas adjudicadas en la región para montar parques eólicos es la alemana Abo–Wind. En los últimos días arribó a la región con inversores para poner en marcha la primera apuesta en Neuquén. «

Río Negro Energía» conversó con la CEO para Latinoamérica de la firma europea, Vanesa Revelli:

–¿Tiene el país condiciones para el desarrollo de la energía eólica?

–Las condiciones son óptimas. Puede decirse que técnicamente, es decir en potencial de vientos, comparte el primer lugar del ranking de Latinoamérica junto con otros territorios como México. Además de la constancia y potencia de los vientos, cuenta con grandes extensiones de tierras para instalar molinos onshore y una amplia aceptación de la población y de la clase política. Incluso sólo nosotros (Abo–Wind) tenemos licitados espacios para desarrollar 1 GW en todo el país.

–¿Qué inversión necesita el desarrollo de un parque eólico?

–Depende de las características de acceso, cercanía a la red de distribución y potencial de la región. Sin embargo se calcula un promedio de u$s 2 millones por cada megavatio (MW) instalado, por lo que una instalación de 50 megavatios requiere de una inversión de u$s 100 millones, algo difícil de conseguir para esta industria.

–¿Cómo se divide la inversión?

–En esta industria se estima que el 70% de la inversión se lo llevan los equipos, es decir los molinos. El resto se reparte entre la obra civil, el transporte y los trabajos de mantenimiento.

–¿Qué tiempo de repago tiene una inversión eólica?

–Dependiendo del precio de venta por MW, un proyecto puede repagarse en un rango de 12 a 15 años. Es similar a la vida útil de los equipos instalados para la generación de energía. Actualmente el valor (que paga Cammesa) por cada mega es de 107 dólares (NdP: anteriormente se pagaba hasta 127 dólares).

–¿Qué condiciones ofrece el país para la inversión?

–Actualmente no son las óptimas. El país tiene condiciones complicadas para favorecer el ingreso de divisas y para muchos inversores se trata de una inversión de riesgo. Además hay cuestiones técnicas que se exigen para el financiamiento que no son sencillas de resolver fronteras adentro.

–¿Por «cuestiones técnicas» se refiere al ingreso de equipamiento al país?

–El financiamiento internacional para proyectos eólicos exige estándares de calidad certificados mundialmente. Esto se aplica al equipamiento –a los molinos– que se van a utilizar. No se financian proyectos en los que vayan a instalarse cualquier equipo.

–¿En el país no se consiguen?

–En la actualidad hay pocos desarrolladores y esto requiere de un plan a largo plazo que aún en la Argentina está rondando. En otros países las empresas compran diseños que ya están certificados y los producen, pero generalmente el mercado está más desarrollado.

–De todos modos llegaron a la provincia con inversores.

–Sí, conseguimos el interés de un grupo de inversores para desarrollar un parque cerca de Villa El Chocón. La inversión la harán en equipamiento. Se trata de la primera etapa del parque Mangrullo, cuyo potencial es de 100 MW, que permitiría abastecer a 23.000 viviendas. Los inversores ofrecen ingresar al país los seis primeros molinos (de 3 MW cada uno) que equivalen a un desembolso de 40 millones de dólares y para completar la obra se busca destrabar financiamiento de la banca local.