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Puyen grande: las increíbles adaptaciones del pez nativo sin escamas que habita los lagos y ríos de Neuquén

20 de octubre de 2026 Redacción Patagonia Ambiental

Neuquen, Provincia de Neuquen, 20 de octubre de 2026. Pocos habitantes de la Patagonia conocen el enigma que se oculta bajo la superficie helada de nuestros ríos y lagos. A diferencia de las truchas y salmónidos introducidos que acaparan la atención de la pesca deportiva, en lo más profundo y turbio de las cuencas del sur argentino habita una criatura ancestral verdaderamente sorprendente: un pez completamente desprovisto de escamas, de piel desnuda, capaz de soportar niveles extremos de congelamiento y falta de oxígeno que matarían de inmediato a cualquier otra especie. Investigaciones del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) revelan los fascinantes hábitos bentónicos y el delicado estado de conservación de este singular organismo autóctono conocido científicamente como Galaxias platei.A simple vista, encontrarse con un ejemplar adulto de puyen grande genera un impacto visual ineludible debido a su morfología fuera de lo común. Esta especie nativa puede superar los 30 centímetros de longitud y alcanzar un peso cercano al kilogramo, exhibiendo un lomo verdoso u oscuro y un vientre de tonalidades crema que cambia según la composición química del lecho acuático. Al carecer por completo de escamas cutáneas y barbillas táctiles, el animal depende de un desarrollado sistema sensorial sobre su piel para navegar en la penumbra. Además, sus aletas pectorales y pélvicas están dispuestas estratégicamente para permitirle posarse, desplazarse y camuflarse en el lecho rocoso o fangoso de los ecosistemas patagónicos.

¿Qué es el puyen grande y cómo logra sobrevivir en los ambientes acuáticos más extremos de Neuquén?

Para comprender el valor ecológico del puyen grande (Galaxias platei), es necesario analizar la severidad de los ambientes continentales en los que habita dentro de la provincia del Neuquén y el resto de la Patagonia continental. Este pez autóctono posee adaptaciones fisiológicas extraordinarias que le permiten tolerar variaciones térmicas drásticas, elevadas concentraciones de salinidad y niveles críticos de hipoxia en cuerpos de agua cerrados o de estepa. Mientras que la mayoría de los peces requieren aguas hiperoxigenadas y cristalinas para subsistir, el puyen grande prospera en las zonas limosas y poco transparentes de los fondos lacustres, donde la luz solar es prácticamente inexistente.Esta singular plasticidad ecológica es la clave biológica que ha permitido a la especie colonizar un rango geográfico sumamente extenso desde la cuenca del río Colorado hasta la remota Isla Grande de Tierra del Fuego. En la provincia del Neuquén, el pez sin escamas se halla presente tanto en los fríos lagos y arroyos cordilleranos como en las lagunas esteparias de gran carga nutricional. Asimismo, mantiene poblaciones consolidadas en el interior de áreas naturales protegidas de gran relevancia científica, tales como los parques nacionales Lanín, Nahuel Huapi, Lago Puelo, Los Alerces, Perito Moreno y Lapataia, actuando como un bioindicador fundamental de la salud de los lechos acuáticos nativos.

De la vida en comunidad a la penumbra solitaria: la asombrosa metamorfosis del pez sin escamas

El ciclo vital de Galaxias platei experimenta una transformación radical de conducta a medida que los ejemplares avanzan en su desarrollo ontogénico. Durante la fase juvenil, los puyenes exhiben hábitos gregarios y nadan activamente en cardúmenes nutridos cerca de las orillas someras y soleadas de los lagos. Estas agregaciones de alevines buscan protección comunitaria frente a las corrientes y aprovechan los pequeños organismos planctónicos que proliferan en las áreas costeras. Sin embargo, esta etapa de socialización dura poco tiempo y precede a un drástico cambio de hábitat.Al alcanzar la madurez física, los ejemplares abandonan definitivamente las costas y adoptan un comportamiento bentónico y marcadamente solitario en las profundidades. Los adultos descienden hacia la zona profunda de los lagos y permanecen ocultos entre bloques de piedra, grietas subacuáticas o troncos sumergidos, reduciendo al mínimo su gasto energético y evitando a sus predadores visuales. En esta fase de vida profunda, su dieta se vuelve estrictamente carnívora y bentófaga: utilizan su boca articulada para cazar pequeños crustáceos nativos como los anfípodos y devorar vorazmente larvas de insectos acuáticos, entre las que destacan los odonatos (libélulas) y dípteros (mosquitos).

El gélido ritual de reproducción subacuática durante los fríos inviernos patagónicos

Mientras la mayoría de las especies de la fauna silvestre patagónica entran en letargo o migran durante la temporada invernal, el ciclo reproductivo del puyen grande se desencadena precisamente en la época de más bajas temperaturas. Entre los meses de mayo y octubre, abarcando desde el final del otoño hasta los albores de la primavera, los adultos sexualmente maduros emprenden breves desplazamientos hacia las áreas litorales y fondos lacustres que presentan abundante vegetación sumergida. La presencia de macrófitas y plantas acuáticas resulta indispensable, ya que actúan como sustrato de adherencia y refugio seguro para los huevos fertilizados.Este acoplamiento reproductivo en agua fría garantiza que las larvas emerjan en momentos donde la disponibilidad de alimento primario comienza a repuntar con el deshielo primaveral. No obstante, la fuerte dependencia que tiene el puyen grande de la vegetación costera para completar su freza lo vuelve extremadamente vulnerable a las alteraciones físicas y químicas del litoral. Si las costas son intervenidas por infraestructura humana, pisotón de ganado o remoción de suelo, las puestas de huevos se destruyen completamente, interrumpiendo la renovación generacional de las poblaciones nativas de la región.

Una especie en alerta roja: la dramática amenaza que enfrenta el puyen grande en la Patagonia

A pesar de su amplia distribución geográfica histórica y su asombrosa capacidad de adaptación fisiológica, las autoridades ambientales y los biólogos del CEAN advierten que el estado de conservación del puyen grande es de vulnerabilidad crítica. Al tratarse de una especie altamente especializada que habita los fondos lénticos más profundos, ha sido históricamente muy poco estudiada en comparación con los peces de valor deportivo. La falta de monitoreos sistemáticos ha invisibilizado durante décadas el continuo declive de sus poblaciones autóctonas frente a las presiones antrópicas.Entre las principales amenazas que ponen en riesgo la supervivencia del puyen grande destacan la fragmentación de su hábitat acuático por obras de encauzamiento, la contaminación de los sedimentos de fondo y la degradación de las áreas litorales de reproducción. Además, la introducción histórica de peces exóticos invasores —como la trucha arcoíris, la trucha marrón y el salmón de fontana— ha provocado un impacto devastador. Estas especies introducidas ejercen una predación masiva sobre los juveniles de puyen y compiten agresivamente por los mismos recursos alimenticios bentónicos, desplazando al Galaxias platei hacia refugios cada vez más marginales y oscuros.

La urgente necesidad de proteger la biodiversidad oculta bajo las aguas neuquinas

La preservación de las especies nativas no debe limitarse únicamente a los animales carismáticos o de interés comercial y turístico. El puyen grande representa un eslabón biológico insustituible en la cadena trófica de los lagos y ríos del sur de la Argentina, actuando como reciclador de nutrientes en el bentos y regulador de las poblaciones de invertebrados acuáticos. Comprender la ecología de este pez sin escamas permite dimensionar la fragilidad de las tramas tróficas originarias que evolucionaron en aislamiento durante milenios en la cuenca patagónica.Divulgar la existencia del puyen grande, sus hábitos singulares y su estado de vulnerabilidad es el primer paso para impulsar políticas públicas efectivas de conservación y restauración de hábitats acuáticos en la provincia del Neuquén. Proteger las zonas litorales con vegetación, controlar la propagación de especies invasoras y mitigar el vertido de efluentes en ríos y lagos son acciones cruciales para garantizar que este fascinante habitante de las profundidades continúe nadando en las aguas patagónicas por muchas generaciones más.