Río Negro ejecuta un censo para salvar al Choique en la Meseta de Somuncurá
Región Sur, Provincia de Río Negro, 28 de septiembre de 2026. La inmensidad silenciosa de la estepa patagónica esconde tesoros biológicos de valor incalculable que, durante décadas, han resistido el embate del aislamiento, el cambio climático y la presión antrópica. En el corazón de la Región Sur de la provincia de Río Negro, la imponente Meseta de Somuncurá —un bastión geológico de origen volcánico declarado Área Natural Protegida en 1986— se ha convertido recientemente en el epicentro de una de las expediciones científicas y conservacionistas más relevantes de los últimos tiempos para la fauna autóctona. Entre el 22 y el 25 de septiembre de este año, un equipo multidisciplinario compuesto por especialistas de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de la provincia, en articulación directa con la Fundación Somuncurá, la prestigiosa organización Aves Argentinas y el EcoParque de Buenos Aires, desplegó un operativo de campo sin precedentes destinado a relevar de manera exhaustiva la población actual del choique (Rhea pennata pennata), también conocido como el ñandú pequeño de la Patagonia. Este ambicioso despliegue no solo representa una tarea de monitoreo rutinario, sino que constituye el disparo de salida oficial para un programa integral de restauración poblacional diseñado para devolverle el pulso biológico a una especie emblemática que supo dominar estos horizontes infinitos y que hoy enfrenta desafíos críticos para su supervivencia a largo plazo en su hábitat natural.
Los Desafíos Geográficos y Climáticos en la Estepa Basáltica
Para comprender la magnitud de este relevamiento científico en la cuenca alta del Arroyo Valcheta y sus vastos sectores adyacentes, es imperativo adentrarse en las características geográficas y ecológicas únicas que definen a la Meseta de Somuncurá. Este gigantesco plateau basáltico, que se eleva como una isla en medio del desierto patagónico, alberga microclimas singulares, manantiales termales endémicos y humedales de altura conocidos como mallines, los cuales actúan como verdaderos oasis para la biodiversidad regional. Sin embargo, las condiciones climáticas extremas, caracterizadas por vientos huracanados permanentes, amplitudes térmicas severas y precipitaciones escasas, convierten cualquier campaña de investigación en un desafío logístico mayúsculo. Los equipos técnicos debieron recorrer a pie y en vehículos 4×4 rigurosas transectas preestablecidas a lo largo y ancho de miles de hectáreas, enfrentándose a la aspereza del terreno para rastrear indicios directos e indirectos de la presencia de los choiques. Cada avistamiento, cada rastro de pisadas y cada hallazgo de plumas o fecas fue meticulosamente documentado mediante tecnologías de geoposicionamiento satelital, permitiendo a los biólogos trazar un mapa preliminar de distribución espacial que hasta el momento presentaba importantes baches de información actualizada.
Metodología de Campo: Monitoreo, Nidos y Estado del Hábitat
El núcleo central de esta campaña de conservación radicó en la estimación rigurosa de la densidad poblacional y en la evaluación minuciosa del estado de salud del hábitat que utilizan estas aves cursoriales para su alimentación, refugio y reproducción. A diferencia del ñandú común (Rhea americana), el choique patagónico se caracteriza por su plumaje críptico jaspeado en tonos pardos y blancos, una adaptación evolutiva perfecta para camuflarse entre los coirones herbáceos y los arbustos bajos de la estepa, lo que complica notablemente su conteo visual. Durante las jornadas de trabajo intensivo, los investigadores no solo se enfocaron en contabilizar individuos solitarios y grupos harenes, sino que también pusieron especial empeño en la localización de nidos activos y en el registro de la tasa de supervivencia de los juveniles, indicadores biológicos clave para determinar si la población se encuentra en una fase de crecimiento, estabilidad o declive regresivo. Asimismo, se analizaron de manera integral variables ambientales críticas, tales como la cobertura vegetal disponible, la presión de pastoreo del ganado doméstico y feral, y la distribución y caudal de las fuentes de agua dulce, elementos indispensables que condicionan de forma directa la viabilidad de la especie en el territorio protegido.
Sinergia Institucional para la Conservación de la Fauna Rionegrina
Uno de los aspectos más destacados de este relevamiento poblacional es la sólida articulación interinstitucional que ha servido como pilar fundamental para su ejecución exitosa. La confluencia de voluntades entre el Estado provincial —a través de sus organismos de aplicación ambiental— y organizaciones no gubernamentales de dilatada trayectoria como Aves Argentinas y la Fundación Somuncurá, junto con el apoyo técnico y científico del EcoParque de Buenos Aires, demuestra un cambio de paradigma en la gestión de la fauna silvestre en la Patagonia argentina. Esta sinergia permite optimizar recursos económicos, compartir equipamiento de última generación y sumar capacidades técnicas altamente especializadas que difícilmente podrían desplegarse de manera aislada. El cruce de saberes entre los investigadores académicos, los técnicos territoriales y los guardafaunas locales aporta una visión holística indispensable para comprender los procesos ecológicos complejos que operan en Somuncurá, sentando además bases de confianza y participación activa con las comunidades rurales y pobladores locales que habitan los márgenes del área protegida.
Generación de una Nueva Línea de Base para el Manejo Ambiental
La fijación de una línea de base sólida y confiable es, sin lugar a dudas, el producto más tangible y urgente que arrojó esta campaña en la cuenca alta del Arroyo Valcheta. Hasta la fecha, los planes de manejo del choique en la región adolecían de baches informativos derivados de la enorme extensión territorial y la inaccesibilidad crónica de ciertos sectores de la meseta. Con los datos recabados en este operativo, los tomadores de decisiones gubernamentales contarán por fin con un diagnóstico científico preciso, riguroso y actualizado que permitirá calibrar las futuras estrategias de conservación y manejo activo. Esto incluye la posible delimitación de zonas núcleo de exclusión temporaria para proteger las áreas de nidificación crítica, el diseño de corredores biológicos seguros frente al avance de actividades productivas desreguladas, y el desarrollo de protocolos de emergencia sanitaria ante eventuales brotes de enfermedades zoonóticas o eventos climáticos catastróficos que afecten de manera directa a los núcleos reproductivos de la especie en libertad.
Cronograma Oficial: Expectativa por los Resultados del 5 de Octubre
La expectativa en torno a los resultados definitivos de este censo ecológico es alta tanto en el ámbito científico como en las carteras gubernamentales de la provincia de Río Negro. Según el cronograma oficial establecido por la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático, la sistematización integral de toda la información recogida durante las jornadas de campo culminará en los próximos días, previéndose la divulgación oficial de los primeros datos generales y conclusiones técnicas para el próximo 5 de octubre. Este informe preliminar no solo servirá para saciar la curiosidad de naturalistas y observadores de aves, sino que constituirá el documento fundacional sobre el cual se estructurarán las próximas etapas del proyecto de restauración poblacional, el cual contempla acciones de enriquecimiento genético, monitoreo satelital de ejemplares mediante telemetría y programas de educación ambiental destinados a concientizar a las nuevas generaciones sobre la importancia de preservar el patrimonio natural patagónico.

El Futuro del Choique Patagónico frente a la Crisis Global de Biodiversidad
En un contexto global marcado por la alarmante aceleración de la crisis de biodiversidad y la pérdida masiva de hábitats naturales, iniciativas provinciales como la llevada a cabo en la Meseta de Somuncurá adquieren una relevancia estratégica superlativa. Demuestran con hechos concretos que es posible gestionar el territorio desde una perspectiva de sustentabilidad activa, donde la ciencia y la administración pública convergen para proteger aquello que nos define como región. El choique, esa silueta elegante y veloz que desafía al viento patagónico, se erige hoy en el símbolo viviente de una lucha silenciosa por la preservación de los equilibrios ecológicos más prístinos de la Argentina. Mantener poblaciones viables de esta especie no es meramente un capricho conservacionista, sino una garantía de la salud sistémica de toda la estepa, un recordatorio elocuente de que el futuro de la biodiversidad patagónica depende, inexorablemente, de la capacidad humana de observar, comprender y proteger el frágil pulso de la naturaleza antes de que sea demasiado tarde.