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Alas de la Cordillera: La muestra fotográfica de Celeste Poggi que revela la intimidad y el majestuoso vuelo del cóndor andino en Aluminé

5 de agosto de 2026 Redacción Patagonia Ambiental

Aluminé, Provincia de Neuquen, 5 de agosto de 2026. El secreto mejor guardado de la cordillera neuquina sale a la luz¿Qué se siente al estar a pocos metros de una de las aves cordilleranas más grandes y enigmáticas del planeta mientras el viento silba a través de sus inmensas alas? Para la fotógrafa de naturaleza y brigadista del Parque Nacional Lanín, María Celeste Poggi, esa interrogante dejó de ser un misterio abstracto hace más de una década, cuando decidió cambiar su perspectiva y adentrarse en las profundidades del paisaje neuquino. Tras años de caminatas silenciosas, esperas prolongadas bajo climas adversos y un profundo respeto por la fauna autóctona, la artista cristalizó este arduo recorrido en una exhibición única que deslumbra tanto a locales como a turistas en la localidad cordillerana de Aluminé.

La exposición titulada «Alas de la Cordillera» se erige no solo como un hito cultural y artístico dentro de la agenda de la provincia, sino también como una ventana directa a la intimidad biológica y conductual del cóndor andino. Con sede en el hall de la Oficina de Turismo local, esta muestra abierta al público se convirtió rápidamente en un punto de encuentro ineludible para quienes vacacionan en la región patagónica. Puede visitarse hasta el 16 de agosto. Lejos de buscar una postal comercial, la propuesta de Poggi desafía al espectador a replantearse su propia conexión con el entorno natural, poniendo de manifiesto que la verdadera riqueza de la cordillera radica en aprender a observar sin invadir ni alterar los frágiles equilibrios de los ecosistemas silvestres.Años de paciencia y guardias en la montaña: El proceso detrás del lenteLa gestación de una obra de fotografía de naturaleza de semejante envergadura no responde a golpes de fortuna repentinos, sino a una rigurosa disciplina de observación y convivencia con el territorio.

Celeste Poggi, oriunda de Mendoza pero radicada en tierras neuquinas desde hace once años, desarrolló una metodología de trabajo donde la paciencia se erige como el recurso más valioso. Lejos de perseguir activamente a los animales, la técnica y creadora opta por instalarse en puntos estratégicos seguros, mimetizarse con el entorno y aguardar las señales que la propia cordillera decide regalarle, entendiendo que el comportamiento animal está condicionado por variables climáticas, estacionales y alimentarias complejas.Este enfoque metodológico le ha valido el reconocimiento de colegas, biólogos y especialistas en conservación ambiental, permitiéndole integrar con orgullo la Asociación de Fotógrafos de Naturaleza de Argentina. Cada una de las piezas que componen la exhibición encierra vivencias íntimas recolectadas durante interminables madrugadas y tardes de guardia en los senderos cordilleranos. En muchas ocasiones, la cámara queda a un lado simplemente para permitirle disfrutar del sonido envolvente del viento golpeando contra el plumaje de ejemplares curiosos que se aproximan con total confianza al percatarse de una presencia respetuosa, integrando de este modo al ser humano dentro de la dinámica ecosistémica local de un modo armónico.

La joya de la exposición: Los secretos de «La reina de los cielos»

Entre las obras seleccionadas para integrar la muestra, las cuales abarcan distintos formatos y encuadres de alta precisión técnica, destaca con luz propia una fotografía que acapara la atención de la gran mayoría de los visitantes. Titulada «La reina de los cielos», esta imponente imagen retrata a un cóndor hembra en pleno vuelo soberbio sobre el valle de Aluminé, con la silueta del pueblo extendiéndose en el fondo del plano. La propia autora reconoce que esta pieza en particular encapsula la esencia misma de su proyecto artístico, funcionando como un puente visual que une la vastedad indomable de la cordillera de los Andes con la vida cotidiana de las comunidades que habitan sus laderas y valles circundantes.La recepción por parte de los visitantes durante las semanas de receso invernal superó ampliamente las expectativas iniciales, generando un flujo constante de personas que recorrieron el espacio expositivo y dejaron emotivos mensajes de agradecimiento y asombro. Este canal de diálogo directo con el público demuestra el interés genuino que despierta la fauna autóctona cuando es abordada desde una óptica artística y educativa. Asimismo, la posibilidad de adquirir algunas de estas piezas fotográficas en formato de cuadro fomenta un circuito de intercambio enriquecedor, donde el arte visual actúa como vehículo para concientizar sobre la urgencia de preservar los corredores biológicos que el ave utiliza para desplazarse a lo largo de toda la cordillera.

Aluminé como corredor biológico estratégico y santuario de la biodiversidad

La elección de Aluminé como epicentro de esta propuesta artística no es una mera coincidencia geográfica, sino el reconocimiento de su papel protagónico dentro del mapa de conservación del cóndor andino en la Patagonia argentina. La región opera como un corredor biológico vital donde la especie encuentra refugio, zonas de nidificación y fuentes de alimentación propicias para su desarrollo poblacional. Desde los primeros y emocionantes encuentros de la fotógrafa en la Reserva Natural Urbana Quilque Lil —donde una hembra joven pasó rozándola mientras ella sonreía en absoluta soledad—, el municipio se consolidó como un escenario privilegiado para atestiguar la grandeza de la avifauna andina sin interferir en sus dinámicas naturales.Este contexto geográfico e institucional requirió un trabajo articulado entre los distintos actores de la comunidad local. La iniciativa contó con el respaldo inmediato tanto del Ejecutivo municipal como del área de Turismo, facilitando los espacios físicos y la logística necesaria para el montaje de las obras. La sinergia entre las políticas públicas de promoción turística, el compromiso de los brigadistas forestales y la iniciativa privada de artistas locales demuestra que la preservación ambiental y el desarrollo cultural pueden marchar de la mano, potenciando el atractivo de la comarca cordillerana bajo parámetros de sustentabilidad y respeto profundo por los recursos naturales patagónicos.

Hacia una convivencia respetuosa: Charlas abiertas y educación ambiental

El verdadero alcance de «Alas de la Cordillera» trasciende la mera contemplación estética de las imágenes colgadas en el hall institucional, estructurándose principalmente como una plataforma de educación ambiental destinada a toda la comunidad. El cierre formal de la exposición, programado para mediados de agosto, contempla la realización de una charla abierta y participativa junto a especialistas y biólogos invitados, pensada para profundizar en el estado de conservación de la especie, sus hábitos migratorios y los desafíos cotidianos que implica compartir el territorio con una población de aves silvestres en constante interacción con las actividades humanas de la zona cordillerana.
Estas instancias de divulgación científica y comunitaria resultan indispensables para derribar mitos y fomentar una convivencia armónica que prevenga cualquier tipo de conflicto entre la ganadería extensiva, el desarrollo urbano y la protección de la fauna nativa. Al involucrar activamente a vecinos, estudiantes y turistas en la comprensión de los ciclos biológicos del cóndor, la propuesta de Celeste Poggi sienta las bases para un cambio cultural duradero. Conectar emocionalmente a las personas con la majestuosidad de estas aves en su propio hábitat natural garantiza que las futuras generaciones crezcan con la convicción de que la conservación de la biodiversidad es una responsabilidad intransferible de toda la sociedad neuquina.