Las cocinas solares se multiplican en la región para llegar a lugares inhóspitos, donde la leña es costosa y la conexión a gas una utopía. Un ciudadano francés radicado en Neuquén se cargó al hombro la creación de estos artefactos que son amigos del sol y del medio ambiente. Pierre Debes preside la fundación Patagonia Norte, una organización que brinda talleres en Río Negro y Neuquén, con el objetivo de enseñar a crear cocinas solares y también a cocinar con ellas. Hasta el momento, 160 familias de bajos recursos recibieron estos artefactos que son de fácil uso, de larga duración y que ayudan a la economía familiar. El proyecto denominado “Comer con el sol” fue declarado de interés por la legislatura de Neuquén y el Senado de la Nación.

Los turistas franceses que visitaban la Patagonia quedaban fascinados con los paisajes de la zona pero también se sorprendían por las múltiples necesidades de las personas que viven en los parajes. Muchos se sentían movilizados y, a través de Pierre que tenía en ese momento una agencia de viajes, enviaban ayuda para cubrir estas falencias. Así surgió la fundación.

En cuatro años de trabajo, ya se entregaron en Neuquén y Río Negro más de 160 cocinas . Las últimas en recibirlas fueron 10 familias de Fernández Oro que viven en el barrio Costa Linda, un sector que no cuenta con red de gas y que a diario deben acudir a la leña para cocinar y calefaccionarse.

La entrega a las familias de bajos recursos, explicó Pierre, se logra a través de un financiamiento y trabajo en conjunto entre la fundación, los municipios, diversas organizaciones locales y también por medio del gobierno provincial, como sucedió en Neuquén.

Las bondades de las cocinas son numerosas. Además de ahorrar energía, en algunos casos se economizan los gastos en compra de leña o garrafas, los sabores de los alimentos se concentran más porque se cocina con calor y vapor. Además, no es necesario estar pendientes de la cocción, explicó el presidente de la ONG Patagonia Norte.

Las cocinas solares, fabricadas con madera de álamo, aluminio y lana de oveja, son aptas para cocinar todo tipo de alimentos como carne, empanadas y hasta sirve para calentar el agua del mate, resaltó Pierre. Lo único que no se puede hacer es freír ni hervir. “Con esta cocina se cuida el ambiente porque se ahorran 6 kilos de leña por día”, remarcó.

Los talleres que brinda la fundación constan de dos jornadas: El primer día se enseña a armar la cocina y el segundo la cocción de los alimentos. “Nosotros le entregamos el material y le enseñamos a armar paso a paso su propio cocina. Después cocinamos todos juntos, platos diferentes”, explicó.

La meta es poder llegar con los talleres a las familias de la Línea Sur rionegrina y también a sectores de Cipolletti, donde no se cuenta con gas ni con leña.

Fuente: Diari0 Río Negro