Glaciares de la Antártida están contrayéndose de manera irreversible

Internacionales (Fuente: MiamiDiario). A medida que las temperaturas en todo el mundo han aumentado, quienes investigan el cambio climático han estado muy atentos a un lugar quizás más que a cualquier otro sitio: la capa de hielo del oeste de la Antártida.

Según la NASA, hay seis glaciares que están suspendidos gracias a un precario equilibrio; se encuentran parcialmente sostenidos por tierra y flotan parcialmente en las aguas fuera de la costa. En la capa de hielo hay suficiente agua congelada, que alimenta a estos gigantes helados, como para aumentar los niveles mundiales de los mares en casi 1,22 metro (4 pies), si se derritieran.

«Hemos pasado el punto desde el cual no hay retorno», dice Eric Rignot, un glaciólogo que trabaja en conjunto con el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory, o JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, y la Universidad de California, Irvine. Rignot y sus colegas han utilizado datos proporcionados por radares satelitales durante 19 años con el fin de confeccionar mapas de los glaciares que se están derritiendo rápidamente.

En su artículo, aceptado para su publicación en la revista Geophysical Research Letters, los investigadores arriban a la conclusión de que «este sector del oeste de la Antártida está experimentando una inestabilidad en la capa de hielo marino que contribuirá significativamente a aumentar el nivel del mar» en los próximos siglos.

Un concepto clave que figura en el estudio llevado a cabo por Rignot es la «línea de asentamiento» (es decir, la línea divisoria entre la base del glaciar y el agua, que se encuentra ubicada por debajo de un glaciar). Como prácticamente todo el derretimiento se produce en el lugar donde las partes inferiores de los glaciares tocan el océano, para estimar la velocidad de dicho derretimiento es vital localizar la línea de asentamiento.

El problema es que las líneas de asentamiento están enterradas debajo de miles de metros de hielo glaciar. «Para el observador humano es todo un desafío descubrir dónde están», explica Rignot. «No hay nada obvio que resalte en la superficie como para poder decir: ‘Aquí es donde el glaciar sale a flote'».

Para hallar las líneas de asentamiento escondidas, ellos examinaron las imágenes de radar de los glaciares tomadas por los satélites de Observación Remota de la Tierra (Earth Remote Sensing satellites, en idioma inglés), de la Agencia Espacial Europea (European Space Agency, en idioma inglés), desde 1992 hasta 2011. Los glaciares se flexionan como respuesta a las mareas. Al analizar los movimientos de flexión, ellos pudieron trazar las líneas de asentamiento.

Esto llevó a un descubrimiento clave. En todos los glaciares estudiados, las líneas de asentamiento se estaban alejando rápidamente del mar.

«A las velocidades de derretimiento actuales», señala Rignot, «estos glaciares serán ‘historia’ dentro de unos pocos cientos de años».