La Patagonia argentina esconde lugares que parecen sacados de otro planeta, pero hay senderos que todavía permanecen lejos del turismo masivo y conservan una belleza casi intacta. Uno de ellos atraviesa un área natural protegida que combina ríos de color turquesa, bosques andino-patagónicos, montañas imponentes y circuitos de trekking que desafían tanto al cuerpo como a los sentidos. Este recorrido, ubicado en la provincia de Río Negro, se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados del sur argentino y cada vez más viajeros buscan descubrir por qué es considerado una de las caminatas más hermosas de la Patagonia.
Lo que hace especial a este trekking no es solo su paisaje, sino la experiencia completa de conexión con la naturaleza. Caminar por estos senderos implica adentrarse en un entorno donde el silencio, el sonido del agua y el aire puro marcan el ritmo del recorrido. A diferencia de otros destinos más conocidos, aquí todavía es posible vivir la Patagonia en su estado más auténtico, con circuitos bien señalizados pero rodeados de naturaleza salvaje, ideales para quienes buscan aventura, contemplación y respeto por el entorno.
Dónde se encuentra el trekking más impactante de la Patagonia argentina
Este sendero se ubica dentro del Área Natural Protegida Río Azul – Lago Escondido (ANPRALE), en la provincia de Río Negro. Se trata de una de las áreas protegidas más extensas y valiosas del Bosque Andino Patagónico, con una superficie aproximada de 65.000 hectáreas destinadas a la conservación de la biodiversidad y al desarrollo de actividades recreativas sustentables. La región se extiende desde el valle del río Manso, al norte, hasta el límite con la provincia de Chubut, al sur, y desde el río Azul hacia el este hasta la frontera con Chile al oeste.
El ANPRALE forma parte del Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas de Río Negro y fue creado con el objetivo de preservar ecosistemas únicos, proteger especies nativas y promover un uso responsable del territorio. Este equilibrio entre conservación y turismo de naturaleza convierte a la zona en un ejemplo de manejo ambiental y en un destino ideal para quienes valoran el turismo sustentable y el contacto genuino con el entorno.
Un paisaje de ríos turquesa, montañas y bosques patagónicos
Uno de los mayores atractivos de este trekking es la diversidad de paisajes que se suceden a lo largo del recorrido. En pocos kilómetros, el caminante atraviesa bosques cerrados de coihues y lengas, cruza ríos de aguas cristalinas, observa cascadas escondidas y se encuentra con pozones naturales de un intenso color turquesa. El contraste entre el verde profundo del bosque y el azul del agua crea postales que parecen irreales y convierten a este sendero en uno de los más fotografiados de la Patagonia.
El río Azul es, sin dudas, el gran protagonista del área. Sus aguas puras y frías descienden desde la cordillera formando pozones naturales que invitan a detenerse, descansar y contemplar el paisaje. En verano, muchos visitantes se animan a refrescarse en estos sectores, siempre respetando las recomendaciones de seguridad y cuidado ambiental. Este entorno natural, prácticamente intacto, refuerza la sensación de estar explorando un lugar único en el mundo.
Trekking en la Patagonia: dificultad, duración y recomendaciones
El Área Natural Protegida Río Azul – Lago Escondido cuenta con una extensa red de circuitos de trekking de distinta duración y nivel de dificultad. Esto permite que tanto excursionistas con experiencia como caminantes intermedios puedan encontrar recorridos adecuados a su condición física. Sin embargo, es importante destacar que algunos senderos requieren buen estado físico, experiencia previa en montaña y planificación adecuada.
Los circuitos pueden realizarse de manera autoguiada si se cuenta con experiencia, o acompañados por guías de montaña habilitados, una opción recomendable para quienes visitan la zona por primera vez. Antes de ingresar al área, es obligatorio realizar un registro previo en la web oficial de ANPRALE, una medida clave para garantizar la seguridad de los visitantes y el cuidado del entorno natural.
Circuito Troncal: el corazón del Río Azul
Entre los senderos más clásicos del área se destaca el Circuito Troncal, considerado la columna vertebral del sistema de trekking del ANPRALE. Este recorrido parte desde el acceso La Confluencia, también conocido como Chacra Wharton, uno de los puntos más utilizados por excursionistas. Desde allí, el sendero se adentra en el bosque y acompaña el curso del río Azul hasta llegar a uno de los lugares más emblemáticos del área: el Cajón del río Azul.
El trayecto tiene una extensión aproximada de 8 kilómetros y una duración estimada de dos horas y media, dependiendo del ritmo y las paradas. A lo largo del camino, el paisaje se vuelve cada vez más imponente, con pozones de agua cristalina, playas de piedras y vistas abiertas a la montaña. Este circuito también funciona como conexión hacia otros senderos más exigentes, lo que lo convierte en un punto clave para explorar la zona.
Cerro Hielo Azul y Laguna Natación: una experiencia para aventureros
Otro de los recorridos más buscados es el Circuito Cerro Hielo Azul – Laguna Natación, una opción más desafiante y recomendada para caminantes con experiencia. Este circuito cuenta con dos accesos principales: uno desde la confluencia de los ríos Encanto Blanco y Azul, y otro desde el acceso conocido como Doña Rosa. Se trata del camino más corto para llegar a los famosos pozones del río Azul en la zona conocida como El Paraíso.
La primera etapa del recorrido asciende desde el portal hasta el cerro Hielo Azul, con una distancia aproximada de 15 kilómetros y un tiempo estimado de seis horas y media. Desde allí, el sendero continúa hasta la Laguna Natación, ubicada a unos dos kilómetros adicionales. La recompensa es un paisaje de alta montaña, vistas panorámicas y un entorno natural de una belleza difícil de describir con palabras.
Por qué este trekking es uno de los más bellos del sur argentino
Lo que distingue a este trekking de otros circuitos de la Patagonia no es solo la belleza del paisaje, sino la sensación de inmersión total en la naturaleza. Aquí no hay grandes infraestructuras ni multitudes, sino senderos que invitan a caminar con respeto, atención y calma. Cada tramo ofrece una experiencia distinta y permite descubrir la Patagonia desde una perspectiva más íntima y consciente.
Además, la variedad de circuitos convierte al área en un destino ideal tanto para escapadas de un día como para travesías de varios días. Esta flexibilidad, sumada a la calidad ambiental del lugar, explica por qué cada vez más viajeros, fotógrafos y amantes del trekking consideran al Río Azul como una de las grandes joyas naturales de Argentina.
Turismo sustentable y conservación ambiental en la Patagonia
El Área Natural Protegida Río Azul – Lago Escondido es un ejemplo concreto de cómo el turismo de naturaleza puede convivir con la conservación ambiental. La regulación del acceso, el registro obligatorio y la promoción del uso de guías habilitados son medidas que buscan minimizar el impacto humano y preservar el ecosistema a largo plazo.
El área también cumple un rol fundamental en la educación ambiental y la investigación científica. La protección del Bosque Andino Patagónico no solo beneficia a la biodiversidad local, sino que contribuye a mitigar los efectos del cambio climático, conservar fuentes de agua dulce y mantener servicios ecosistémicos esenciales para la región.
Qué tener en cuenta antes de visitar el Área Natural Protegida Río Azul
Antes de planificar una visita a este trekking patagónico, es fundamental informarse y prepararse adecuadamente. El clima puede cambiar de forma repentina, incluso en verano, por lo que se recomienda llevar ropa adecuada, calzado de trekking, abrigo y protección contra la lluvia. También es importante portar suficiente agua, alimentos energéticos y un botiquín básico.
Respetar las normas del área protegida es clave para garantizar una experiencia segura y responsable. No está permitido hacer fuego fuera de las áreas habilitadas, dejar residuos ni alterar el entorno natural. Estas prácticas no solo protegen el paisaje, sino que aseguran que futuras generaciones puedan disfrutar de este lugar en las mismas condiciones.
Una experiencia que va más allá del trekking
Recorrer los senderos del Río Azul no es solo una actividad física, sino una experiencia transformadora. El contacto directo con la naturaleza, la desconexión del ruido urbano y la posibilidad de caminar durante horas rodeado de paisajes imponentes generan una sensación de bienestar difícil de igualar. Para muchos visitantes, este trekking se convierte en uno de los recuerdos más intensos de su paso por la Patagonia.
En un contexto donde el turismo masivo amenaza muchos destinos naturales, lugares como el Área Natural Protegida Río Azul – Lago Escondido recuerdan la importancia de viajar de manera consciente y respetuosa. Descubrir este sendero es, en definitiva, una invitación a reconectar con la naturaleza y a valorar la riqueza ambiental del sur argentino.
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Andrés Nievas
Técnico en manejo ambiental, consultor Ambiental y escritor para medios locales e internacionales sobre temas de geopolitica y medio ambiente.





